martes, 12 de febrero de 2008

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El epagneul breton como perro de caza

El máximo para una rasó de perro de muestra es dar especialistas en la caza de la becada. ¿Por qué ese pájaro limícola de 300 a 400 g fascina de tal manera a los cazadores que éstos le dedican tanta energía y hasta literatura? Esta caza tan especializada ha motivado la creación de un material específico; así, los fabricantes de escopetas han fabricado escopetas especiales que se caracterizan por tener cañones cortos, poco peso y un alto precio.



En cuanto a los perros especializados en la becada son la élite de los perros de muestra: además de tener una gran pasión por la caza, grandes aptitudes para el adiestramiento, un finísimo olfato y sentido de la iniciativa, deben tener talento paro meterse en los matorrales y ser capaces de buscar la becada que no duda en esconderse detrás de espinosos zarzales.



Paro poner un perro a la becada (a condición de que tenga todas esas cualidades) hay que estar seguro de su dedicación a la pluma de forma que permanezca indiferente si posara de pronto un conejo. También hay que perfeccionar la firmeza de su muestra y el movimiento a la orden.

Los adiestradores profesionales ofrecen regularmente perros especialmente adiestrados para la caza de la becada escogidos entre los ejemplares más dotados.

A cambio de los elevados precios de estos perros, el adiestrador debe tener referencias serias y el nivel de adiestramiento del perro debe ser alto. El épagneul bretón da muchos y buenos ejemplares especializados en la becada, lo que no es sorprendente pues sus antepasados se dedicaron durante mucho tiempo a la caza de esta pieza. Bretaña es, en efecto, lo región francesa donde más abundo la becada (por lo menos hasta las terribles tormentas del invierno de 1 987).



Como es el epagneul breton como perro de caza



Lo becada es un ave de costumbres un tanto desconcertantes. Esta ave de pico largo y fino es limicola pero, al contrario que los miembros de su familia que viven en los terrenos pantanosos y húmedos (como la agachadiza y el chorlito), frecuenta los boscajes y el monte bajo y además es solitario y no gregaria como los otros. Sólo existe una especie de becada [Scapola rusticóla]. A lo población casi sedentaria yo existente hay que añadir la que llego de Escandinavia durante el invierno.



Numerosos estudios han resuelto muchos de los misterios sobre sus costumbres: así se ha comprobado que lo becada regresa cada año exactamente al rincón del bosque donde noció o a su lugar de refugio durante lo migración. Su plumaje completamente mimètico apenas se distingue en medio del suelo cubierto de hojas muertas. Y sin contar que lo becada es muy discreta, que sólo se activo en el crepúsculo y se echa a volar sin hacer ruido pora ponerse a cubierto enseguida.


La caza que se realiza cuando el ove abandona su refugio a lo caído de la noche para ir a alimentarse de lombrices en los campos (según un itinerario bien determinado) está prohibida.



Lo caza de lo becada es muy difícil y deportiva a lo vez, y supone que el cazador tenga grandes conocimientos cinegéticos, buenos reflejos y destreza. Es el tipo de caza «delante de uno» que exige lo presencia de un perro de calidad, bien adiestrado; nunca se practico en batido.

La becado se caza entre finales de octubre y finales de enero; por lo general, la caza está severamente reglamentada o partir de mediados de enero. Tales particularidades y exigencias explican por qué la becado es tan cortejado por los cazadores que lo llaman «castaña dorado», «domo de los bosques», «reina de los bosques», etc.

lunes, 11 de febrero de 2008

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Entrenamiento para perros de caza

A la edad de siete a nueve meses, se podrá iniciar una educación dirigida, mucho más firme y exigente.



El trabajo se hace entonces con correa.


La utilización de la sangre por el método del esponjamiento (palo provisto de una esponja) o de proyección (botella transparente provista de un tapón con dosificador) permite reducir el olor al mínimo dosificándolo según las necesidades. Por otra parte, la sangre coagulada incita al perro a pararse, con la nariz en el rastro, para «mostrar» la señal al conductor. Los primeros rastros son cortos, de 100 a 150 metros, y sin desvíos. Los intervalos entre dos huellas no deben superar 20 o 40 centímetros según la raza del perro. La busca empieza de dos a tres horas después de haber trazado el rastro.


Entrenamiento para perros de caza adultos



Para empezar, evite los lugares donde haya caza para que el perro no caiga en la tentación de ir a buscarla. Si el trazado está señalado minuciosamente, se podrá controlar y corregir al perro de forma oportuna. Una pieza de caza o una piel que correspondan a la naturaleza de la sangre señala el fin del recorrido. Ofrézcale usted mismo la recompensa (trozo de venado, páncreas, hígado o sangre coagulada) y no permita nun¬ca que el perro haga el encarne.



Este entrenamiento también exige una lenta progresión en la dificultad: introducción de zarzales, ríos a bordear, rastros de diversión (falsos) que crucen el rastro principal, voceríos (rastros doblados, seguidos al revés), etc. Al final, el tándem conductor perro deberá ser capaz de seguir el rastro que mejor imite el del animal herido veinte horas o más después de que esté trazado.