miércoles, 11 de febrero de 2009

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El Bowie Vasco

Cuchillería del Norte es una firma dedicada a la fabricación de armas blancas radicada en Ermua, que en sus comienzos estuvo más ligada al comercio cuchillero y de ferretería. De a poco y como en su catálogo de 1962 podemos ver que se inicia la línea de navajas multiuso de cachas rojas dedicada a los deportes de aire libre.

También aparece la marca Aitor que comienza a desplazar otras denominaciones de la firma como "Iher" e "IH" en ese año se inicia la Línea Survival. Pero será en su catálogo de 1986 cuando aparece el que sería su estrella a todos los niveles el Jungle King I, II y III. De éste en su versión II se ha fabricado un cifra cercana al millón de ejemplares.



El cuchillo Bowie Vasco



Otro modelo de éxito ha sido el Bucanero, que entre otros clientes la firma de Ermua ha tenido al Ejército Marroquí, que lo adoptó para sus fuerzas. Tampoco debemos olvidar al Oso Negro un robusto cuchillo de caza y que es reglamentario en los Grupos de Operaciones Especiales de nuestro ejército. Pero, qué duda cabe, que en una compañía de la envergadura de(Izaguirre Hermanos). En 1975 se crea la Línea Negra de cuchillos deportivos con vaina sintética y colgante de cuero. También Aitor no podía tener una ausencia como la del Bowie en su amplia línea de producción.



La firma de Ermua presenta tres tipos de cuchillos: Bowie Junior, Bowie, Bowie Magnum. Y tres diferentes terminaciones: empuñadura de madera, empuñadura sintéctica llamada NATO y Lux.

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El cuchillo de caza

Sin intención de volver sobre lo andado, creo que al menos dos puntos claves quedaron aclarados: la mayoría de esas armas son pasibles de ser transformadas y la función que pueden desempeñar después es bastante específica y no se les debe pedir demasiado.



Así que nuestra intención hoy es charlar acerca de otro tipo de cuchillo que, justo es decirlo, tiene tantas variantes en su concepción como usuarios pueda haber en nuestro territorio.



Cada vez que me pongo a revisar la correspondencia y las opiniones y sugerencias acerca del cuchillo "multiuso", se me viene a la memoria el pobre tío aquel que vio demoler cuatro veces el horno de barro hasta que se le ocurrió hacerlo sobre una rueda de carreta y de esa forma pudo conformar a todo el mundo.



Pero ese es un lujo que las fábricas no se pueden dar, así que lo que hacen es tra¬bajar sobre dos o tres modelos más o menos estudiados para lanzar al mercado una Knea de hojas supuestamente exclusivas que sumadas a las exclusividades de las otras marcas nunca logran llenar plenamente las expectativas de los mués de cazadores montaraces y aventureros que deambulan por nuestros montes.



Claro que esto no es una crítica a la excelente cuchillería de serie que presenta nuestra plaza, pues sería una necedad denostar contra la cuidada calidad de marcas como Muela, Aitor, Buck, Puma, etc.



Lo que tratamos de dejar establecido aquí son dos puntos que hacen al tema en cues¬tión: 1) es muy difícil que una fábrica en serie aún de renombre, pueda desarrollar una hoja y un cabo capaces de satisfacer plenamente las exigencias de todos y cada uno de los usuarios. 2) Son muy pocos los usuarios con la capacidad logística necesaria como para convencer a los técnicos o diseñadores de estas casas de que les confeccionan un cuchillo a pedido y "según modelo".



Como utilizar el cuchillo de caza



Entonces, ¿qué hacer?.
Sencillo: recurrir al Artesano.



El primer cuestionamiento a esta alternativa puede ser el del precio. Sin embargo este tema aún está muy condicionado por varios factores como por ejemplo la escasa tecnología que existe en nuestro medio dedicada a este fin específico, lo cual hace que la misma sea sustituida por mano de obra que, aunque muy calificada, al ser moneda corriente pierde cotización.



No sucede esto en países donde la mano del hombre ha sido suplantada por maquinaria automatizada y robotizada, de modo que, cuando algo es hecho a mano, su valor agregado cambia sustancialmente.


Otro factor condicionante e insoslayable es el poder adquisitivo de los potenciales adquirentes de un cuchillo artesanal o de cualquier elemento que haga a esta actividad.



Si a todo esto le sumamos lo accesible del precio final que logran las grandes firmas debido justamente a su alta tecnología, tenemos entonces que al Artesano le queda un corredor bastante estrecho para poder comercializar su trabajo, lo cual, como contrapartida, redunda en beneficio del usuario que, al menos en este medio, puede hacerse de una buena pieza sin sufrir descalabros en su presupuesto.



Volviendo al diseño en sí y basados siempre en la experiencia por encima de cualquier teoría, tenemos que nuestros cazadores y cazadoras, campamentistas, etc., normalmente se inclinan por una hoja no demasiado larga ni voluminosa con la cual puedan cubrir la mayor cantidad posible de necesidades, las cuales van desde limpiar una liebre o desollar un ciervo a cortar una rama o cocinar en el campamento.

lunes, 9 de febrero de 2009

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Caza de ciervos en Rio Negro

Partimos a la una de la madrugada del día sábado, calculando estar en el campo antes del amanecer. Como en todos los viajes el tema principal fue cacerías, calibres, armas, y resultados obtenidos. En determinado momento ya habíamos capturado al menos 5 "chanchos" y 3 ciervos, algunos ya estaban cuereados y despostados mientras otros colgaban de un árbol en espera de la foto, y esto sin siquiera haber tirado un solo tiro, en fin los cuentos y el amargo hacen que el trayecto sea menos tedioso, máxime si hablamos de unas 5 horas de viaje por caminos bastante alejados de la mano de Dios


La Patrol de Rafa anda que es un avión y eso que tiene cubiertas muy anchas, el único problema es que nos quedó muy chica para el equipaje, llevamos bolsos, armas, catres y un sinnúmero de etcéteras. Como para quedarnos 10 días.


Lugares de caza de ciervos en Rio Negro



Llegamos al campo a la hora fijada, el "Chueco" y su familia nos esperaba con la cordialidad acostumbrada, abrazos fraternos y besos, dieron por terminada la bienvenida, ahora había que acomodar el cargamento en el cuarto del fondo tratando de apartar a las casi 60 pollas y los 6 lechones que intentaban entrar a toda costa sabiendo que en este cuarto se guarda la ración y los granos.



Después de cambiarnos de ropa nos arrimamos al fogón, el capón chirriaba sobre las brasas mientras el "Chueco" nos contaba que había recorrido el potrero donde normalmente se ve algún ciervo sin encontrar ni siquiera un rastro: "Y, ta'clavao si metieron mata yuyos por todos lados".



Con esta noticia tan desalentadora, partimos hacia otro campo cercano (después de churrasquear, claro). AHÍ podríamos ver algún ciervo en las praderas cercanas a unas isletas que forma el monte. 12 Idlómetros nos separaban del campo por lo que fuimos en la Patrol, no habíamos recorrido la mitad del camino cuando gracias a Diego pifiamos la huella y nos metimos en una ciénaga. Por más que intentamos sacar la Patrol fue imposible, así que mientras Rafa, Miguel y yo nos quedábamos en la camioneta, Diego y el "Chueco" se fueron en busca de Carlos Martins tractorista de la zona y amigazo de ley.



La helada comenzaba a levantarse con muy poco viento, mientras el sol se mantenía oculto tras unos espesos nubarrones, sin exagerar calculo que la sensación térmica.

miércoles, 21 de enero de 2009

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Caza en el Queguay

Y es que el "Yayo" tiene bien ganada su fama de cazador al no dejar pasar ni al más mentado jabalí que ande en la vuelta. Su continuo trajinar durante tantos años detrás de los chanchos lo ha llevado a ser hoy, no sólo un gran conocedor de muchos recónditos lugares y excelente cazador, sino algo más importante aún: un buen amigo.



Nosotros, sabedores de estos dones, no dudamos en llamarlo cuando de cacerías por aquella zona se trata, para que el hombre nos dé sus puntos de vista sobre los lugares a ir, sus opiniones de dónde se dan las posibilidades más grandes de encontrar pasadas, apostaderos y algo que los cazadores de chanchos valoramos una enormidad "saber a ciencia cierta si el dato es bueno". Esto por suerte nos ha llevado a tener grandes aventuras, a veces solos y otras junto a él, ya que en más de una oportunidad nos hemos encontrado mateando junto a un fogón o compartiendo buenas cacerías.



Hace muy poco, en uno de mis viajes al interior, tuve la oportunidad de hacerle una "visita de médico" (por lo corta) y grande fue mi sorpresa cuando al llegar a su casa me encontré con dos grandes jabalíes colgados esperando turno para pasar a ser factura. El abrazo al amigo y a su familia y el inmediato cuento de lo sucedido fue todo uno:



"Fuimos llamados de la Estancia La Nueva sobre las costas del Río Queguay porque los jabalíes estaban haciendo unos estragos bárbaros en la majada. Nos reunimos como siempre en mi casa:JavierTelesca, Mario Cerpa, Mingo Ferroz y yo, para salir el sábado de madrugada y llegar a las 8 de la mañana al campo donde el capataz ya nos esperaba. Con la conversación mantenida con él, elemental para comenzar bien una cacería, nos hicimos hacia la costa con los datos de dónde comenzar a buscarlos y en qué potreros estaban comiendo. Al llegar al monte y luego de largar los perros nos pusimos a hacer un "churrasco rápido" para luego sí, con la buena "picadita previa", entrarle de Ueno a la cacería.



Caza de Jabalí en el Queguay



El monte del Rio Queguay, digo para el que no lo conoce, debe de ser uno de los lugares más bonitos en cuanto a naturaleza, flora y fauna se refiere. Hay zonas donde el propio monte se hace muy ancho, 15 km más o menos entre el Queguay Grande y el Queguay Chico, de "selva" más que de monte y en donde se pueden encontrar las especies más variadas de buchería y vegetación.



A esto hay que agregarle unas fabulosas lagunas escondidas, pajonales impenetrables, bañados infranqueables y monte y más monte, algunos muy altos, en donde se puede caminar por horas y también perderse hasta el más baquiano. Es evidente que para los chanchos son lugares especiales.



Pero ya en plena batida y enseguida de salir del campamento encontramos pisadas bien frescas. Corriendo con la ventaja de conocer muy bien el lugar, de inmediato me la jugué diciéndole a todos: "están en el sarandisal" y hacia allí nos largamos.



Al llegar los rastros confirmaban mi teoría y la perra Diana, muy veterana en estas Hdes, de inmediato se puso muy nerviosa y se ganó rastreando y venteando derecho al centro del mismo. Ya con ella dentro no teníamos dudas de que los encontraría.



Es quizás éste, a mi gusto, el momento más esperado por un cazador. El silencio, la espera, la intriga de saber si estarán o no, el repaso en pocos segundos de las opciones de escape, de los lugares en donde están nuestros compañeros de cacería, y de sentir el orgullo de tener buscando a un perro que se maneja bajo nuestras propias enseñanzas. Y luego por fin el ladrido seco y fuerte que alertó a toda la perrada que se mandó de cabeza para armarse el tal entrevero.



No hubo dudas de que era un padrillo ya que la lucha era encarnizada y los quejidos esporádicos de los perros cuando el colmillo hacía su trabajo eran tremendos.



Nos costó llegar al agarre debido a la gran mugre que había, pero luego del esfuerzo me le pude arrimar para entrarle con la daga por atrás de la paleta y así terminar con sus destrozos.



Ya más tranquilos y mientras sacábamos los perros de la presa noté que faltaba la perra Diana. Buscando la encontramos pero lamentablemente lastimada, ya que el padrillo antes de caer derrotado había logrado cortarla más feo que a otros tres. Allí mismo hicimos la primer curación y allí mismo la cocimos donde las heridas se veían peor, es muy importante llevar siempre encima implementos para primeros auxilios.



Corté la manga del buzo y la vendamos con eso que era lo único que teníamos a mano para luego atenderla mejor, botiquín mediante, en el campamento.



Y en eso estábamos cuando los perros volvieron a avanzar dentro del sarandisal. Resultó que un poco más alejado del lugar donde habíamos agarrado el primero y quieto como recién operado se encontraba otro padrillo.



Para éste la cosa fue al revés ya que peleando y corriendo junto a los perros, se salió del sarandisal al limpio en donde no le fue tan bien como esperaba ya que Javier se le fiíe arriba para terminar también a daga con otro problema para el campo.



Luego de tener a los dos mocitos agarrados, la pregunta del millón fue ¿y cómo llevamos estos dos brutos animales hasta el campamento?.



La única solución que encontramos fue arrastrados hasta el Río y echarlos al agua sin abrir, para llevarlos por éste, medio flotando, atajados por la bajante debido a la sequía.



Hicimos 3 km por el mismo para llegar, con la tardecita arriba, al lugar en donde los sacamos hasta la orilla del monte. Allí sí, los abrimos y nos fuimos al campamento que nos quedaba a otros 5 Km por campo traviesa.


Cuando llegamos entre la atención a los perros, el cansancio y el merecido brindis, bastante prolongado por cierto, caímos rendidos.


Al otro día arrancamos temprano en la camioneta cruzando campos hasta dos cuadras antes a donde los porcinos nos esperaban "estirados". Sacamos fuerzas de flaqueza, los echamos al hombro y los arrimamos hasta la ansiada locomoción en donde creímos que las 2 cuadras se habían transformado en 2 km.



En la estancia la algarabía fue mayúscula al ver, por lo menos, a 2 de sus grandes problemas solucionados.



La despedida con los amigos del campo y la promesa de volver ni bien llamaran por otro caso igual quedó firmada. Comenzando el lento regreso a Tacuarembó para llegar a casa y estar tratando de mandarnos, entre tinto y tinto, una buena chorizada.



Así es que el hermoso Río Queguay sigue dando grandes padrillos; preocupación más que importante para los productores de la zona, pero sabedores que el respaldo de los cazadores de jabalíes estará siempre presente.



Un saludo para todos, en especial al 'Yayo" y toda su familia, y será hasta la próxima si Dios quiere.

lunes, 19 de enero de 2009

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La empuñadora del cuchillo del cuchillo de caza

Es de madera laminada, lo que aparte de darle un toque de vistosidad, la hace más fuerte a la hora de uso rudo de campo. Su forma anatómica llena muy bien la mano y da una sensación de seguridad al empuñarle. Dada su constitución se puede decir que es perfectamente ambidiestra.



En los extremos de la empuñadura encontramos la defensa y en su polo opuesto el pomo o monterilla metálico.



Características de la empuñadora del cuchillo de caza Bowie



Estos cumplen a la perfección con su cometido, pues la defensa es amplia e impide de forma efectiva que la mano se desplace hacia el filo con el peligro que esto encierra. Esto se agrava más aún si está engrasada o húmeda.


Este tipo de accidentes es común con los cuchillos finlandeses, pues carecen de defensa o guarda, siempre recordaré un caso donde un amigo se practicó un corte horripilante en todos sus dedos sobre la segunda falange.

viernes, 9 de enero de 2009

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La caza Mayor

Los preparativos, los cambios de opiniones, el reparto de tareas, el traslado, llegar al establecimiento, las relaciones públicas, el armado del campamento, el rastreo previo, las observaciones del terreno, más los pálpitos correspondientes, tienen su culminación en el segundo definitorio, como hemos dicho muchas veces "llegó el segundo de la verdad". Es el instante del disparo, la pequeña fracción de tiempo en que éste se produce es decisiva.



Todo puede tornarse satisfactorio o frustrante. Si tuviéramos 10 sentidos, los 10 los utilizaríamos para ver, escuchar y saber los resultados urgentemente.



Por todo ello deberá ser experiencia inexcusable e ineludible de todo buen cazador, saber ubicar el proyectil en la zona adecuada de la presa. Tratando que sea la muerte lo más rápida posible, para hacerla menos penosa.



Especialmente, el tiro que produce los mayores resultados es el que va dirigido a la zona del codillo o paleta, detrás del cual están todos los órganos vitales que producirán la muerte inmediata.



Trataré de ser lo más gráfico posible, mostrando por medio de un dibujo las zonas más positivas con el grado de importancia de acuerdo con el número indicado.



La zona número 10 es la más indicada, se puede observar que las últimas zonas afectan órganos importantes, lo que producirá solamente la herida, que ocasionará una larga y cruel agonía, corriendo en forma indefinida e inconstante, para refugiase en lo más espeso del monte, lo más lejos posible del cazador. A esta situación la podemos calificar de frustración.



Que es la caza Mayor



Luego de un tiempo, por lo general tenemos posibilidades de regresar al lugar por la amistad que nos une con dueños o encargados y camperos comentándonos que fue encontrada la presa muerta. En un cañadón o en un sangrador, pajonal o tirado campo afuera, porque no le dio la fuerza para llegar al monte. Más todos los lujos de detalles del lugar.



Es importante saber que se han encontrado presas a doscientos y trescientos metros del lugar del disparo, con el corazón totalmente destruido.


Demás está decir que es una situación incómoda frente a quien lo encontró. Uno les pregunta como descubren los animales muertos, ellos contestan que por los cuervos y caranchos que sobrevuelan la zona.



Entiendo que muchos cazadores no cazan animales quietos, si no que cazan animales en plena carrera, con mucha adrenalina en su sangre. Es verdad que a todos nos gusta hacer un tirito por si pega, con el margen de error correspondiente.



Hay que superar nuestra propia adrenalina y dejarlo pasar si no estamos seguros.



Con los cérvidos deberá tenerse especial cuidado en que el disparo no impacte la zona de los huesos del cráneo y produciendo la ruptura de la base de la cornamenta, perdiendo el trofeo tan preciado y buscado durante tanto tiempo.



El tiro a la tabla del pescuezo cuando impacta tiene resultados instantáneos, siempre y cuando toquemos la médula espinal.



Si tocamos solamente la carne tenemos pocos márgenes de seguridad, lo transforman en un tiro leve, más aún si es demasiado alto o demasiado bajo. Si es en el término medio, podemos tener la gran suerte que cortemos la tráquea y muera con una asfixia lenta.



Como mencioné anteriormente lo mejor es el codillo o paleta, porque detrás de éstas está el corazón, pulmones, las grandes arterias, nervios en general y el caudal de sangre mayor.



Cuando tenemos un tiro defectuoso, tenemos que saber leer la reacción de la presa por su forma de actuar.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

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La funda del cuchillo Bowie

Esta realizada en piel de primerísima calidad, siendo cosida y pegada a su vez. En ella destaca la presilla de seguridad que evita que el cuchillo se desenfunde accidentalmente.



También en ella encontramos un bolsillo donde viene una muy efectiva piedra de afilar, que por su granulación puede ser usada con agua o con aceite. Particularmente recomiendo el agua para evitar que la funda se manche con el uso. No obstante, si somos cuidadosos podemos usar aceite en ella, lo que nunca se debe hacer es usar indistintamente cualquiera de los líquidos, o uno u otro.



Como es la funda del cuchillo de caza bowie



Un consejo para afilar, siempre debemos hacerlo a contrafilo y en este tipo de piedra de tamaño reducido conviene hacerlo con movimientos giratorios. Lo mejor es tratar de fijar la piedra de alguna forma, como por ejemplo en un tornillo de banco de carpintero.



Pero, si estamos en el campo lo haremos sosteniéndola con la otra mano, por tanto, cuando estemos afilando SOLO debemos afilar y NO dedicarnos a otra cosa, pues un tajo es siempre algo molesto, cuando no peligroso.