miércoles, 24 de diciembre de 2008

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La funda del cuchillo Bowie

Esta realizada en piel de primerísima calidad, siendo cosida y pegada a su vez. En ella destaca la presilla de seguridad que evita que el cuchillo se desenfunde accidentalmente.



También en ella encontramos un bolsillo donde viene una muy efectiva piedra de afilar, que por su granulación puede ser usada con agua o con aceite. Particularmente recomiendo el agua para evitar que la funda se manche con el uso. No obstante, si somos cuidadosos podemos usar aceite en ella, lo que nunca se debe hacer es usar indistintamente cualquiera de los líquidos, o uno u otro.



Como es la funda del cuchillo de caza bowie



Un consejo para afilar, siempre debemos hacerlo a contrafilo y en este tipo de piedra de tamaño reducido conviene hacerlo con movimientos giratorios. Lo mejor es tratar de fijar la piedra de alguna forma, como por ejemplo en un tornillo de banco de carpintero.



Pero, si estamos en el campo lo haremos sosteniéndola con la otra mano, por tanto, cuando estemos afilando SOLO debemos afilar y NO dedicarnos a otra cosa, pues un tajo es siempre algo molesto, cuando no peligroso.

martes, 18 de noviembre de 2008

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La hoja para el cuchillo

El cuchillo que describiremos es el Bowie Junior, que por ser el más polivalente desde nuestro punto de vista por su largo de hoja y además por ser la oferta de la que los suscriptores de dos años de Arcos y Flechas pueden beneficiarse.



AI igual que todos los cuchillos Aitor, el Bowie tiene una dureza probada de 55 a 58 HRc, ésto lo podemos verificar fácilmente pues en la hoja en su lado izquierdo encontramos un punto dentro de un círculo con la siguiente leyenda: Hardness Control Dureza -HRc-. La dureza de la hoja es idónea para cualquier tipo de uso a que destinemos un cuchillo. Este permite no sólo un buen afilado sino y lo que es más importante mantener un filo cortante. En esto último también interviene el vaciado de la hoja, en el Bowie Aitor encontramos uno de tipo biselado muy adecuado para un cuchillo de este tipo.



Como debe ser la hoja para el cuchillo de caza



Su hoja ha sido tratada con un proceso de acabado llamado "blasting" donde miles de bolas golpean la superficie dándole esa terminación mate y un mayor compactado molecular con lo que se gana en dureza superficial.


En el lomo encontramos unas muescas muy típicas de los cuchillos de mediados del siglo pasado, que su único propósito es embellecer el conjunto del cuchillo. Pasada la mitad de la hoja en su parte superior, ésta se afina en un esbozo de contrafilo. Por su parte, la silueta del filo a la altura de la pala o tercer tercio de la hoja (los tercios se cuentan desde la defensa hacia la punta) se curva dando así la posibilidad de poderse usar para desollar.



Hacia la empuñadura la hoja acaba en la bigotera, ésta sirve fundamentalmente cuando se hace algún trabajo de corte delicado, para empuñar el cuchillo en una posición más avanzada, pues enganchamos en ella al dedo corazón, mientras el índice se apoya en el lomo.



El recazo es amplio y se encastra en la defensa.

martes, 11 de noviembre de 2008

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Caza del jabali

Y así pasó cuando un día lo llamaron de la ciudad de Melo, en el Departamento de Cerro Largo, los amigos de la barra Los Manjarros y lo entusiasmaron para que fuera. Contándonos:



"La cosa estaba brava con ese chancho ya que llevaba comida gran cantidad de ovejas y nadie podía dar con él y pararlo. Como en Melo saben que es sólo llamarme y darme "cuarta vuelta de manija", así lo hicieron y ese mismo viernes me fui hasta allá para unirme a ellos y de allí salir hacia las costas del Arroyo Tarariras. Lamentablemente ese fin de semana no lo pudimos encontrar, aunque sí hallamos rastros y ovejas muertas comidas en singular cantidad. Hasta encontramos ovejas muertas que el dueño de la estancia ni idea tenía de ellas, pero en esa salida no tuvimos suerte y convinimos en volver a ir a los quince días por la revancha.


A las dos semanas volví a salir sólo yo (Fernando Copóla) de Montevideo, para encontrarme en Melo con el Canario Rivero, Arley, el Tico, El Nato Vidal, el Vasco, Carillos Begiústain y el Pastor. Junto a nosotros llevamos unos 14 perros propiedad del Canario Rivero en su mayoría y alguno más. Aquí también sería lindo hacer la aclaración y el comentario de que casi todos los perros del Canario, son unos perros de una raza brasileña que se están empezando a criar para la caza del Jabalí con gran entusiasmo por Melo ya que son bastante buenos; rastreadores, seguidores y aguerridos. Arreadores es la raza o por lo menos como se les llama por Melo.


Fin de semana invernal con unos fríos tremendos y allá nos encontrábamos como tantas otras veces, listos para compartir una cacería.



Acampamos en la costa de un bañado para estar cerca del "mojo" y el primer día, sábado, dimos una vuelta y nada. Poco rastro de chancho arroyo arriba y cuando se nos comenzó a ir el día decidimos pegar la vuelta. Uno siempre piensa que el mañana va a ser mejor, así que con esa idea y bastante cansados nos acostamos no sin antes compartir un buen guisito para reponer fuerzas apretándolo con la santa uva tratada. Al otro día temprano y luego del desayuno obligado nos fuimos arroyo abajo. Desde las 7:00 a las 9:00 todo pasó sin novedad hasta que dentro de un enorme bañado uno de los perros se trenzó con un chancho. Todos nos tiramos de cabeza hacia el lado de la pelea pero lamentablemente el perro estaba solo y no sólo no lo pudo parar, se ligó un tremendo corte bastante feo por un colmillazo, que nos hizo sacarlo de allí para poderlo curar.



La caza del jabalí en Uruguay



Por las cosas del destino, arrimamos hasta allí una camioneta 4x4 con el botiquín para perros que a la postre, aquella, sería de gran utilidad y ya verán el por qué. Ya con esa pelea las cosas cambiaron de color. Seguimos buscando con la sangre en el ojo y fueron muchas las horas que caminamos para no encontrarlo. A las 3 de la tarde acordamos pegar la vuelta porque los rastros habían quedado para atrás, y decidimos volver al lugar donde el perro había tenido la pelea con el chancho.



La sorpresa fue mayúscula cuando al llegar al mismísimo lugar e internarnos en el bañado nuevamente los perros volvieron a pelear con un chancho. Nosotros calculamos que fuese el mismo, que no se había ido porque los perros no lo habían acosado mucho.



Allí por las cosas que tiene ese momento tan especial en donde todo el mundo corre hacia la pelea o buscando buena ubicación para cortarle posibles escapes, la perrada y la gente sin querer se dividieron, unos arroyo arriba, otros arroyo abajo pero siempre sin poder ver al chancho.



Estábamos todos en el medio de las pajas, algunos en lugares que el agua le llegaba a la cintura, cuando alguien empezó a gritar: "allá va el chancho, allá va el chancho" y miramos todos hacia el campo buscando algo en la inmensidad.



La verdad es que por lo grande parecía un ternero corriendo por la cuchilla. Era una mole negra atravesando la pradera hacia el mismo arroyo, ya que éste allí hace una gran curva.



Al estar la perrada dividida sólo llevaba algunos en los cuartos pero ninguno de agarre así que ni soñar de pararlo.



Es allí mismo que tuvimos la suerte de tener la camioneta a mano y el primero que llegó a ella la arrancó y comenzó a manotear gente y perros a la pasada. Ya con todos arriba enfilamos cortando campo a toda máquina para salirle adelante.



Cruzamos dos cerritos yendo por lo derecho y cuando llegamos al monte fue una de tirarse gente que ni te cuento y todos a esperar azapados a lo gato a que apareciera el muchachito de la película. Ese monte con bañado por fuera era su única salvación y nosotros estábamos antes.



Cuando éste asomó derecho a nosotros todos lo pusimos en la mira y en cuanto se le pudo ir haciendo tiros se le hizo siempre teniendo cuidado de los perros.



Llegó a meterse en una mugre pero para suerte nuestra volvió a volcar hacia el limpio acosado por los perros y los tiros.



Con todo ese revuelo y cuando nadie lo esperaba, ¡¡no sale de las mismas mugres otro chancho por dentro de unos campestres del bañado!!.



¡¡¡Milagro!!!. Tanto buscarlos para venir a encontrar uno más de rebote.



Fue un momento de la locura total ya que unos se dedicaron al chancho grande siguiéndolo a tiro limpio y otros se fueron tras la chancha (resultó ser) quedando a dos puntas.



Al grande se le habían pegado dos buenos tiros con unas doce y el mocito como si nada, hasta que el Pastor lo trajo al piso con otro más certero aún y allí sí "correrías terminadas".



A todo eso el otro chancho (chancha), que el destino quiso que estuviera donde no tenía que estar, había llegado a mal fin, para sus propios intereses, ya que disparado por entre los campestres del bañado tampoco había podido zafar a la perrada, la camioneta y los tiros.



La alegría, se podrán imaginar que fue tremenda. Dos buenos chanchos ya cuando los ánimos habían mermado bastante levantan a cualquiera. A las cinco de la tarde vinimos a darnos por satisfechos con "dos en el bolso" y el asunto pelado.



Al chancho le calculamos unos 150 kilos y con una fortaleza increíble, mientras que a la chancha unos 70 con "motor incorporado"; tenían que haber visto la velocidad de la susodicha por entre el bañado.



Las dos piezas para arriba de la camioneta y a festejar que es tarde.



Fotos, chorizada, la cabeza para disecar y la alegría del dueño del campo fueron más que un buen fruto de una hermosa cacería por esos pagos maravillosos de Cerro Largo junto a los muy buenos amigos de la barra Los Manjarros."



Nos habíamos sentado a charlar con Femando y el reloj había corrido como Liebre pero eso no importaba pues enfrascados en la cacería nos habíamos olvidado de todo. Es más, me contó sobre otra cacería por el Tacuarí en donde también anduvieron bárbaro pero quedará para otro número de la Revista ya que esa "es otra historia".



Por ahora a saborear ésta que bien merecida está con dos hermosos ejemplares de chanchos.



Vaya para todos un saludo y será hasta la próxima si Dios quiere.

sábado, 12 de julio de 2008

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Entrenamiento para cachorros de caza

Mientras no haya cumplido los tres años, ningún perro, de la raza que sea, estará todavía en condiciones de superar las dificultades que acarrea una busca por la sangre.


Además del entrenamiento regular con rastros artificiales y pista fría, deberá pasar por muchas experiencias de busca de piezas en el campo para ser realmente eficaz.


Como es el entrenamiento para cachorros de busqueda de caza


Ningún perro nace «perro de sangre», y para que lo sea habrá que empezar la educación del cachorro desde el destete. En una primera fase, se le enseñan las órdenes «ven aquí», «sentado», «tumbado, quieto», «no», y a andar al paso y sin correa; también se ha de procurar inculcarle la pasión y la voluntad de la búsqueda acostumbrándolo a coger pequeños trozos de caza mayor.

Seguir las «huellas» constituye un excelente ejercicio. A la hora de la comida, se traza un rastro recto condujo de 10 a 15 metros con leche al principio y después con vísceras o piel de venado. Al final del «rastro», se colocan trozos de carne; es fundamental que sólo se recompense al perro con la materia que se ha utilizado para colocar las huellas. Alargue las distancias (de 100 metros en adelante) pero no termine nunca con im fracaso para que el cachorro no se desanime.



Cuando tenga cuatro o cinco meses, a razón de mínimo de tres sesiones por semana, el joven perro ya habrá podido memorizar que olor significa «busca = recompensa». De acuerdo con los progresos realizados, se le aumentan las dificultades y se combinan; introduzca en el trazado del reguero arcos más o menos pronunciados y después ángulos obtusos; comience la búsqueda sólo una hora después haber hecho el reguero; a continuación, aumente ese plazo gradualmente hasta seis horas; reduzca los olores utilizando cantidades más pequeñas para trazar el rastro; después, las vísceras colocadas en una red ya no se arrastran sino que sólo se las roza con el suelo cada 20 o 30 centímetros al principio, y después cada metro o cada 2 metros o más con los perros de tamaño grande; por último, se le obliga al perro a ir al viento, es decir, a trabajar contra el viento.



En cuanto el cachorro tenga tres o cuatro meses, también habrá que acostumbrarlo progresivamente a las detonaciones de las escopetas de caza.

sábado, 10 de mayo de 2008

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Caza deportiva de Perdiz

En nuestra post anterior, habíamos dejado a nuestro perro en una muestra firme, aguardando nuestra llegada y la consiguiente orden de hacer volar la pieza. Por nuestra parte, mientras nos acercamos, nos vamos contagiando de la pasión por la caza que el perro nos transmite; no obstante, como seres pensantes que somos, evaluaremos la zona que muestra nuestro compañero, para calcular hacia dónde se dirigirá el vuelo de la perdiz.

Para ello recordemos que, con un viento fuerte, el ave volará en la misma dirección de éste y, con una brisa suave, lo hará a favor de la pendiente del terreno. Habiendo hecho esta estimación y conociendo sobre cuál de los giros laterales disparamos mejor, nos ubicaremos en consecuencia. Normalmente, un cazador diestro, tira mejor en un giro de derecha a izquierda; un zurdo lo hace más cómodo de izquierda a derecha.


Caza deportiva de Perdiz de Uruguay



Por todo esto, una vez llegados junto al perro en muestra, nos ubicaremos no inmediatamente detrás de éste, sino a un lado del mismo, a una distancia de cinco o seis metros, procurando con esto que el vuelo se produzca hacia donde más nos convenga. Le damos entonces la orden para que defina. Si empleamos la técnica de tiro descripta por nosotros en notas anteriores publicadas en esta revista, tendremos buenas probabilidades de abatir el ave.



La misma puede caer algunos metros más allá del lugar donde fue alcanzada por el disparo, o, herida, ir a estrellarse contra el suelo lejos de nosotros. En ambos casos debemos hacernos de ella, no sólo para sumar una más, sino para asegurarnos de no dejar un animal herido que seguramente no sobrevivirá en esas condiciones. Para recuperar esa perdiz, muchas veces el perro debe ir y cobrarla.



Si cae muerta en una vegetación densa, a nuestro amigo le cuesta hallarla y en ocasiones pasa una y otra vez muy próximo y aún encima de ella sin ubicarla con rapidez. En esos casos, lo peor que podemos hacer, es ponernos nerviosos (le transmitiremos nuestro estado de ánimo al perro) y tratar de encontrarla, pisoteando el pasto de la zona donde vimos caer el ave, impregnando ese lugar con nuestro propio olor.



Si pasados algunos minutos sin resultado positivo vemos que el can se desinteresa por esa pieza y sale a buscar otra, debemos llamarlo y hacerlo venir junto a nosotros, atarlo con la trailla y ubicarlo de modo que el viento, pasando por el área en la que presumimos está el ave, lleve su emanación hacia donde estamos.



Iniciemos entonces un pequeño cuarteo hacia un lado y hacia el otro, lateralmente, cuidando siempre de no colocamos entre el lugar a revisar y nuestro perro para no interferir la captación del husmo por parte de éste. Alentemos al can con un «busca, busca» o similar repetido; si visualizamos el ave antes que él la detecte, pasemos cerca de ella tantas veces como sea necesario, hasta que el mismo la halle, alejándonos y dejándolo libre para que haga primero el cobro y luego la entrega, portándola hasta nosotros.

martes, 15 de abril de 2008

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Cuchillo de bolsillo

Aquí tenemos lo nuevo en cuchillos de apertura a una mano y con ganchos para bolsillo. El nuevo modelo de Shrade, el SW7 Switch-It, se presenta con un clip giratorio.


Esto previene que, como ocurre con los seguros tradicionales, se entierre la punta del clip en la mano.



Cuchillo de bolsillo de apertura automatica



El SwitchIt utiliza una noja de acero inoxidable fijable y una manija Zytel. Su delgado diseño la hace fácil de abrir con una mano para diestros, zurdos y ambidiestros.



El cuchillo, ya sea con navaja lisa o parcialmente dentada se vende en U.S. $49.95 en tiendas deportivas y de campismo.

viernes, 11 de abril de 2008

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Caza de jabaji en Rio Negro

El suelo de enero hacía cantar las chicharras de Fray Bentos y el balneario Las Cañas te llamaba con la frescura de sus aguas, la alegría de miles de turistas y las rubias cervezas heladas que el Nene Montes de Oca tiene siempre reservadas para los amigos.



No obstante eso, no era fácil escapársela a las novias y a las señoras, so pena de ocurrir algún otro divorcio en la barra, cosa que ya empezaba a abundar y las tarjetas rojas asomaban amenazantes en el delantal de las patronas.



La tardecita dio paso a la noche de otro día abrasador y la sed nos reunió en nuestra principal avenida para encontrarnos allí gastando el tiempo frente a un chopp con los amigos y algún que otro enemigo que no nos daba permiso para cazar en su campo. El tiempo fue reuniendo a la barra y el tema de cacería ocupó como siempre la totalidad del diálogo, apenas interrumpió alguna adolescente que de tanto en tanto se acercaba a saludar a los más jóvenes, sin entender qué misterio engualichaba a su príncipe azul para preferir estar bobeando horas y horas con esos imbéciles cazadores en vez de pasarlo junto a ella disfrutando de las mieles del amor, de mirarse a los ojos, de abrazarse y de robarse algún beso, ... en fin ellas ya aprenderán.


Lugares para la caza de jabalí en Rio Negro



Las horas fueron pasando entre cuentos, saludos y bocinazos y ese tiempo se acumuló en envases y desde el fondo de cada botella nació la anécdota y el recuerdo de picardías y aventuras.



De las locuras del Canario César, de Rober que se nos fue en la flor de la vida, pero que sabemos que nos escucha desde allá arriba con esa atención que siempre ponía y con su cara buena y su sonrisa sin maldad.



Y así, casi sin notarlo, avanzaba la noche que se transformó en madrugada, mientras Federico no dejó escuchar nada con su ensordecedor griterío y carcajadas sin dejar que Mac Giver pueda pronunciar lo que comenzó a intentar hace tres horas y el Carreta observa sonriente con su calma habitual el revuelo jocoso que genera alguna mentirilla de tal o cual cacería.



Empieza a decrecer el continuo pasar de coches y motos pero Cartucho no afloja con su moto, e intercala una vueltita con un chopp mientras completa los 70 u 80 km diarios sin levantar nada.

El Gusano, que anda escapando de la patrona, intenta hilvanar una cacería de la semana pasada con Mario, pero el lío es tan grande que hay que hablar a los gritos para entenderse, mientras José saluda entre serio y respetuoso al auto de la patrulla que se desplaza lentamente y cuyos integrantes piensan para sí, ¿con que fierro estará cazando ahora?